lunes, 2 de marzo de 2009

SERVISEXO

PROXENETAS COMERCIAN CON MENORES EXTRAJERAS EN GUATEMALA.
La prostitución de menores en sitios nocturnos de Guatemala es un beneficio económico para los grupos del crimen organizado, cuyos miembros, además de dedicarse a la explotación sexual, trafican con drogas y cometen diversos delitos con total impunidad (Prensa Libre 2 de marzo 09. Pág.10) Así lo detalla Julio F. Lara y Leonardo Cereser en la noticia de actualidad. Lo cierto del caso es que se trata del comercio más antiguo de la humanidad. Y es hasta en éste siglo que se ha etiquetado de tal forma, que hoy se persigue a la mujer que se dedica a la comercialización de su cuerpo.
Informan los periodistas que la policía reconoce su impotencia para capturar a los líderes de esta redes, las cuales extienden sus tentáculos por el casi centenar de casas de prostitución que funcionan solo en la capital y alrededores. Sin llegarse a contabilizar todas aquellas casas cerradas que operan con exclusividad y a donde no se tiene acceso facilmente. De ellas hay un número muy considerable a las cuales acuden élites sociales exclusivas, con un alto poder adquisitivo. El servicio es prestado a las clases sociales muy poderosas económicamente hablando, las que quieren una total discreción y que sus nombres se mantengan el anonimato y donde las servidores sexuales son debidamente seleccionadas, para una total satisfacción al cliente.
Continúa el reportaje aduciendo de que después de años de presiones y denuncias, el 18 de febrero recién pasado fue aprobada la ley contra la violencia sexual, explotación y trata de personas, decreto 09-2009 en el Congreso de la República.
Pero mientras se aplica esa normativa, en los clubes nocturnos las menores (quienes siempre mienten respecto de su edad) siguen siendo obligadas a prostituirse. Considero que es muy precipitado afirmar que la mujer es obligada a prostituirse. A ella le están pagando por su servicio. Y si ella se encuentra satisfecha con lo que se le paga, está ganando y resolviendo su problema de desempleo y necesidad en su hogar. Es dinero fácil, lo único que tiene que hacer es aceptar ser tratada para lo que fue contratada.
Supone el reportaje que "solamente en la capital hay más de dos mil niñas y niños que están siendo explotados en más de 600 lupanares". De ellos, la mayoría son salvadoreñas, hondureños, nicaragüenses y guatemaltecas.
En un recorrido efectuado por reporteros del diario, que publicó la noticia, en diferentes antros de la capital, pudieron comprobar cómo aquellas jóvenes que soñaron con una mejor vida, despiertan cada día en una pesadilla. Melany trabaja en el bar la Frontera, y no esconde su origen Nicaragüense. Su figura esbelta y rostro joven y maquillado reflejan que tiene 17 años. Cuando un cliente solicita sus servicios, lo primero que hace es darle gentilmente la mano y luego un beso en la mejilla. Después, sus ojos expectantes esperan la invitación a tomar una bebida. Le hace señas al mesero, quien le sirve una cerveza y le entrega un tiquete, el cual guarda como un tesoro en su corpiño. Explica que por cada bebida que le inviten recibe un bono de Q.15.00 En total gana Q.450.00 a la semana, y los miércoles es su día de descanso. Su trabajo consiste en atender a cualquier cliente y bailar en la pista. si es requerida para ocuparse (tener sexo) el hombre debe pagar Q.75.00 por quince minutos.
"Aquí gano mejor que en mi país, donde hay mucha pobreza. Una señora me trajo de Nicaragua, pero yo sabía que venía a trabar en esto" refiere la entrevistada. "Aquí tengo dos meses de trabajar, y espero un día poder dejar esto. por eso me gusta la canción de fonsi: No me doy por vencido", explica.
En el club nocturno El Paso Clásico, en la calzada Aguilar Batres y 11 calle, zona 12la historia no es distinta. Se acercan dos señoritas y la que aparenta tener unos 24 años dice que está con su hermana. "Es mi hermana y se puede sentar contigo", manifiesta. Su hermana se sienta, saluda y dice que se llama Angie. En el pelo tiene un gancho acorde a su edad, unos 14. Lleva puestos unos enormes tacones que el encargado le vendió en Q.700.00 "Soy guatemalteca y vivo en la zona 21", refiere. Pero en la otra mesa, su supuesta hermana mayor le cuenta a otros clientes que es de Santa Tecla, El Salvador.
Angie, por su parte, cuenta que tiene 19 años y que fue su hermana quien la llevó allí. "Aquí hay mucha envidia, pero me tratan bien", agrega. Se muestra callada, como si quisiera escapar o gritar que la tienen a la fuerza. "Tengo mucho sueño, pero el encargado me regañó", comenta, mientras pide una cerveza al mesero. Le colocan en la mesa la botellita y su tiquete enumerado. "Aquí todo el tiempo es así, aburrido", dice. Un galonista de los Bomberos Voluntarios explica que los encargados de los prostíbulos les pidieron mantener una ambulancia cerca porque se producen riñas y resultan hombres heridos con arma blanca; en otros casos, baleados. "Lo que hemos notado es que no hay mucha presencia policial en esos sectores", afirma el socorrista. Sin embargo, esa noche dos clientes golpean a un agente de seguridad del bar El Paso Clásico, y un auto patrulla (de la Policía Nacional Civil) llega de inmediato a intimidar a los revoltosos, que son obligados a abordar su vehículo y retirarse del lugar.
Califico de que hay mucha especulación en el comentario de los reporteros, ya que en la mayoría de los casos las personas que prestan sus servicios sexuales, no están a la fuerza en dichos negocios. Saben exactamente a qué bienen a Guatemala y cual será su oficio, de igual forma, cuanto ganarán y como pueden mejorar sus ingresos, diariamente. De lo contrario, estarían llegando en forma constante, las denuncias de los particulares, ante las autoridades para iniciar su persecución criminal. O las han vendido los propios padres al proxeneta o ellas han decidido avandonar el hogar familiar por ser víctima de abuso sexual por los miembros de su familia. Tómese nota de que los parroquianos son los futuros clientes de las servidoras sexuales. La adicción a dichos centros será el modus vivendy de la gran mayoría de prostitutas, a las que les gusta ser bien tratadas, pues saben que el cliente lleva el dinero al negocio. Se retiran de sus tierras y emigran a otras ciudades porque en las mismas, nadie las conoce y pueden regresar libremente a su casa sin que nadie se entere de lo que realmente están haciendo para ganarse la vida. Le mienten a sus familiares y les hacen creer que se encuentran en trabajos muy bien pagados, de los cuales no tienen de qué avergonzarse.
La falta de fuentes de trabajo en los lugares de origen de las mujeres es la causa primaria de su viaje, la segunda es el abuso sexual en el propio hogar. Y en pocos casos, la venta que los padres han hecho de la niña.
La mujer que llega a buscar mejor vida detrás de la frontera y llega a caer en esta actividad, tiene claro que todo se trata de ganar dinero. Y es quizá la mayor causa de que las menores de edad busquen la forma de burlar a las autoridades aduaneras y pasen sin mayor contratiempo. El ingreso al territorio nacional de muchas jóvenes mujeres con intenciones de prostituirse, pueda que sea una más de las circunstancias de las reglas del mercado, en cuanto a mayor oferta menor demanda. A menor demanda, mayor oferta. Las mujeres andan buscando los lugares donde les paguen más y sean bien tratadas. Si estuvieran exclavisadas las menores, si estuvieran retenidas a la fuerza en los lugares, tarde o temprano la noticia llegaría a oídos de los autoridades del Estado las que al ser alertadas iniciarían la persecución criminal y cerrarías dichos centros, que son fuente de trabajo para muchas personas y modo de obtener ingresos económicos de un buen número de familias. Lo que quizá no llegue a gustar a las ONGs protectores de la mujer, es el hecho de que se trata del comercio sexual, pero en ese punto, hay que cambiar la historia de la humanidad para erradicarlo en su totalidad. De igual forma se podría decir de la pornografía es lo que quieren evitar. La tecnología ha llegado a extremos inalcanzables, la cual llega a los hogares de cualquier familia y a cualquier hora. Es un reto para las autoridades del Estado, con mentalidad muy puritana llegar a evitar que ésto suceda en una sociedad que cada día está más global izada e .

Algunas personas del sexo femenino, observa que es factible la obtención de dinero fácil, sin mayor esfuerzo y con gran placer sexual. Las organizaciones encargadas de la protección a la mujer, no le gusta observar la labor de la prostituta y desearía santificarla, sin tomar nota que en muchas oportunidades se lanzan a esa actividad por las propias necesidades, por ser cabeza de un hogar desintegrado, con un número de bocas que alimentar y cuidar. Si las organizaciones protectoras de la mujer, pudieran darle actividad productiva diferente a la que realizan, lograrían retirarlas de los centros de prostitución, pero aún así, dándoles los satisfactores económicos necesarios, regresan a su actividad, es totalmente imposible liberarlas de su adicción. No son todos los casos, pero si la mayoría. Creo que a nadie se le obliga. Podría darse el caso de que han sido engañadas y han sido lanzadas a esa actividad sin previo consentimiento. Y callan por su misma condición de mujer, desamparada, indefensa, por su propia minoría de edad. Pero el que esta en este negocio tiene bien claro que tarde o temprano alguien lo hará pagar por lo que hace y por ello, prefiere que estén contentas las empleadas, pues ellas son las primeras en dar la noticia de lo que les esta sucediendo.-